miércoles, 28 de junio de 2017

LA CELULITIS


El término celulitis fue acuñado por los doctores Alquier y Pavot, en 1920, para designar lo que se creía un proceso inflamatorio del tejido celular subcutáneo. Posteriormente se ha podido comprobar que dicho término, que etimológicamente significa “inflamación de la célula”, no se corresponde con la realidad.
La celulitis es una alteración del tejido conjuntivo que supone una acumulación anormal de agua y toxinas en el tejido subcutáneo, provocado por la ralentización del drenaje linfático, hipertrofia de las células adiposas, y finalmente esclerosis.

Resultado de imagen de celulitisSegún las investigaciones llevadas a cabo por diversos autores, se han propuesto diversos nombres tales como lipodistrofia, esteatometría, paniculosis, paniculopatía edematodegenerativa esclerótica, fibroedema geloide subcutáneo. Sin embargo, dada la amplia utilización del término “celulitis”, ninguno de estos ha conseguido desplazarlo.


El tejido conjuntivo es el que se encuentra más extendido en el cuerpo y representa el tejido de sostén de todos los órganos. Como su nombre indica, tiene la función de conectar y unir diferentes estructuras, favorecer el deslizamiento entre los músculos y a través de él se producen intercambios de oxigeno-dióxido de carbono, sustancias nutritivas y eliminación de residuos tóxicos.

Está constituido por células (histiocitos, fagocitos, mastocitos y adipocitos), fibras (elásticas, colágenas y reticulares) y por sustancia fundamental. Por el transcurren vasos sanguíneos (arterias y venas) y nervios. De esta forma, se comprende que la celulitis dificulta todos los intercambios a nivel orgánico, lo que provoca la aparición de una patología asociada a ella.

En todas las celulitis se produce un cierto grado de enlentecimiento circulatorio de la zona, una disminución de los intercambios metabólicos y sobrecarga de los adipocitos, con endurecimiento de las fibras. Además, hay una compresión de las terminaciones vasculares y nerviosas que se traduce en la formación de un tejido compacto y fibroso, conocidos como “nódulos celulíticos”, que dan aspecto de piel de naranja.


Hay dos fenómenos principales que ocurren en la formación del tejido celulítico:

·         Hiperviscosidad de la sustancia fundamental del tejido conjuntivo por hiperpolimerización (asociación de un número más o menos grande  de unidades químicas) de sus mucopolisacáridos (compuesto del tejido conjuntivo con una elevada concentración de azúcares).

Al aumentar la viscosidad, aumenta la retención hídrica, lo que se traduce en un incremento de la presión del tejido conjuntivo que dificulta el intercambio de sustancias a través del mismo, reteniendo sales y sustancias de desecho del metabolismo celular. También aumenta la presión osmótica y por tanto la hidrofilia del tejido conjuntivo.
Este aumento de presión, comprime los conductos sanguíneos y linfáticos, produciendo una mala circulación y deficiente drenaje, lo que se traduce en la aparición de un proceso edematoso.

·         Hipertrofia de las células adiposas, debida a la sobrecarga de triglicéridos. Toda la sustancia plasmática, que normalmente es reabsorbida, se va acumulando y es la causante de alteraciones en las células adiposas. Éstas, se hallan rodeadas de fibras reticulares, que sufren hiperplasia e hipertrofia, es decir, aumentan de tamaño y grosor formando auténticas redes que dificultan aún más el drenaje del tejido conjuntivo, dando origen a los micronódulos encapsulados en redes de fibras, que conforman un macronódulo que puede ser palpado y visto en relieve bajo la piel al pellizcarla o a simple vista en celulitis avanzadas.

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TIPOS DE CELULITIS


Según su consistencia:

           Dura: al efectuar un pellizcamiento aparece la típica piel de naranja, pero con un aspecto rígido, como una masa compacta, debido a la adherencia entre los planos superficiales y profundos.
Resultado de imagen de celulitis dura La capa epidérmica es delgada, de aspecto seco y rugoso a causa de la insuficiente oxigenación y nutrición por la compresión de los vasos sanguíneos y linfáticos. Se produce una ruptura de las fibras elásticas por la distensión y la aparición de grietas de color rojizo o blanco.

Se encuentra principalmente en mujeres jóvenes y de musculatura desarrollada, que tienen los tejidos firmes y bien tonificados, sin edema, circunstancia que dificulta su reconocimiento. También puede encontrarse en personas obesas que tienen el proceso celulítico muy localizado.


      Blanda: debido a un tono muscular bajo y a unos tejidos blandos, se producen deformaciones en el contorno a la menor presión, de manera que la zona afectada adopta distintas formas y aspectos según la posición del paciente.

Imagen relacionadaSe aprecia el balanceo de la masa celulítica al efectuar movimientos y tiende a ocupar grandes zonas, flotando entre la piel y los músculos en forma de pliegues y bultos flácidos. Se observa piel de naranja a simple vista.

En estos casos se dan con frecuencia varices y varicosidades, equimosis y edemas blandos con abundante retención de líquidos. Van acompañados de síntomas como fatiga permanente, debilidad, mareos, tendencia a la hipotensión, nerviosismo e insomnio.


Edematosa: es de rápida aparición y se caracteriza por una marcada incapacidad funcional que dificulta la movilidad del paciente, siendo incluso dolorosa. El signo de piel de naranja se manifiesta desde el principio del proceso y se encuentra en pacientes de todas las edades, aunque es más frecuente en adolescentes y jóvenes.
Imagen relacionadaSe la distingue por presentar unas piernas muy gruesas, desproporcionadas con el resto del cuerpo, un andar torpe y pesado. Se agrava durante la menopausia. Se caracteriza por un importante edema que se produce en la zona celulítica y afecta sobre todo a miembros inferiores. Asociada frecuentemente a problemas circulatorios.


Resultado de imagen de celulitis blanda      Mixta: los tres tipos anteriores, casi nunca se presentan de forma pura. Se pueden presentar pacientes, por ejemplo, con celulitis dura en la cara externa del muslo y celulitis blanda y edematosa en la parte interna del muslo. Otro ejemplo, sería un paciente con celulitis dura o edematosa en las piernas y blanda en el abdomen. Incluso se pueden dar casos de distintos tipos de celulitis en la misma zona.




Según su localización:


       Localizada: la forma más conocida en la localización en los miembros inferiores; muslos, caderas y región glútea, dando lugar a la denominación “pantalón de montar”, o incluso en rodillas y tobillos. Suele ir acompañada de hiperlordosis. También se puede localizar en la región cervical (por un problema postural), brazos, abdomen y región lumbosacra.

     Generalizada: aparece casi exclusivamente en personas obesas y desde la pubertad.


Objetivos de un tratamiento anticelulítico:


El objetivo del tratamiento en todos los casos irá encaminado a disminuir la carga sobre las estructuras del tejido conjuntivo, reduciendo el tamaño de las células grasas mediante la observación de la calidad e idoneidad de los componentes de la dieta y el ejercicio; bien dirigido y adaptado a las características personales del sujeto y su morfología, tendrá acción tanto sobre el acondicionamiento de la célula grasa como sobre la circulación sanguínea y linfática de todo el organismo, lo que reanudará positivamente la descarga toxémica del tejido conjuntivo.
Imagen relacionadaResultado de imagen de ejercicios para la celulitis
La mejora de la microcirculación de la zona afectada y la potenciación de la integridad de las estructuras del tejido, son otros aspectos ineludibles a tener en cuenta en la consecución de un tratamiento profesional bien realizado, que proporcione al cliente resultados mesurables y perdurables.

El éxito de un tratamiento anticelulítico, debe pasar necesariamente por el compromiso del cliente de observar las pautas alimentarias y el ejercicio físico adecuado a sus características y la aplicación por parte del profesional de la estética de un método cosmético idóneo, cuyos efectos se verían aumentados por el uso de aparatología estética.


La reciente aparición en el mercado de los equipos de estética, que suman los efectos a la eletroterapia y la termoterapia, pueden ser de inestimable ayuda en el combate contra la celulitis, gracias a la acción conjunta. 

En próximas entradas profundizaremos más en todas las posibilidades que nos ofrece el uso de aparatología estética para el tratamiento de la celulitis (desde los métodos más tradicionales hasta las técnicas más novedosas) así como en otras técnicas estéticas, como el masaje y las técnicas hidrotermales.

miércoles, 21 de junio de 2017

LA ENERGÍA Y EL CULTIVO DEL HARA


Dos principios básicos


Hablaremos para empezar de los dos principios básicos en los que se basa la terapéutica y la filosofía oriental, expresados ya por escrito en épocas tan remotas como la primera mitad del primer milenio antes de Cristo, en el I Ching y el tratado de filosofía oriental Tao Te Ching (Siglo IV a.C. ).
Sus implicaciones terapéuticas se expresan detalladamente en el Nei Ching o Tratado de Medicina Interna del Emperador Amarillo, que todavía hoy en día constituye un texto fundamental para todas las artes curativas de Oriente; estos principios son:

Imagen relacionada1. El principio dinámico del Yin y el Yang: éstas son simplemente palabras para expresar las dos caras de la Unidad, las fuerzas opuestas pero complementarias que encontramos en todo ser y en todo proceso.

Las manifestaciones más primarias son el cielo o espacio, el día o la luz (Yang) y la tierra o forma, la noche y la oscuridad (Yin). El Yin y el Yang no existen independientemente, la existencia del uno lleva necesariamente a la existencia del otro, igual que no se podría concebir la luz sin la existencia de la oscuridad.

Todas las cosas contienen ambas fuerzas, aunque puede que una predomine más que la otra. Nuestra vida llena de actividad y ocupaciones, tiene una fuerza predominantemente Yang (activa, enérgica); sin embargo, cuando nos relajamos y tenemos más tiempo para la tranquilidad, la fuerza dominante es Yin (pasiva, receptiva). Lo ideal es conseguir un equilibrio entre ambas fuerzas.

Si observamos el símbolo, vemos que no es estático, sino que muestra un cambio rítmico  y fluido. El Yin, simbolizado por la porción negra, representa lo pasivo, receptivo, flexible, oscuro y frío. El Yang, representado en la porción blanca, simboliza lo activo, enérgico, firme, brillante y cálido.

La vida es un fluir constante de una naturaleza rítmica; la noche sigue al día, las estaciones cambian, las mareas suben y bajan, y también nosotros cambiamos desde el sueño nocturno a la actividad del día.


2. El principio del Ki, o energía vital: entre el Yin y el Yang se crea una vibración muy sutil, etérea y elevada, que constituye la energía básica del Universo, la fuerza vital. Tal fuerza se denomina Ki (Japón), Chi (China), Prana (India) y biolplasma o energía vital en la moderna ciencia occidental.

El Ki está en nuestro interior y a nuestro alrededor, siempre cambiante y seguidor de las leyes naturales del Yin y el Yang; es la energía vital que nos mantiene y nos alimenta. La energía precede a la materia de la misma manera que el pensamiento precede a la acción. La fuerza Yin, la fuerza Yang y la fuerza Ki crean todo lo demás.

Cuando los seres vivos ingieren comida, sus órganos descomponen los alimentos en unidades más sencillas, de modo que los elementos nutritivos (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, azúcares, minerales, agua) puedan utilizarse en las miles de reacciones químicas internas que mantienen la vida. De modo similar, los seres vivos absorben el ki del Universo, mediante la respiración, o de la tierra, mediante los alimentos, y combinan ambos para formar la energía vital.

El Ki fluye tanto externa como internamente (bajo la piel, en los tejidos internos y en los órganos) a través de caminos definidos y ordenador que cruzan el cuerpo, denominados meridianos y canales. Los tratados afirman que la salud y la felicidad abundan cuando el Ki fluye libremente por estos canales de modo constante y ordenado, sin que haya demasiada actividad (Yang) o pasividad (Yin). El Ki, por tanto, vitaliza todas las células, tejidos, órganos y sistemas del organismo, integrando su funcionamiento.
Los puntos de Acupuntura son, desde el punto de vista tradicional, aquellos en los que sale a la superficie del cuerpo el flujo del Ki, actuando a modo de amplificadores que transportan la energía de un punto a otro.


Darse cuenta del Hara

En nuestro cuerpo, el gran centro de la armonía entre el Ki, el Yin y el Yang es el hara, localizado aproximadamente a dos dedos por debajo del ombligo y en el interior del cuerpo, siendo el centro de la energía vital. 

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En el hara reside la clave de la salud radiante de los antiguos sabios y, cuando se cultiva, se crea un gran almacén de energía ki. El cultivo del hara, representa aprender a absorber, acumular y concentrar el ki; por tanto, despertarlo y aprender a desarrollarlo en la primera parte del proceso de canalización de energía. Uno de los métodos más sencillos de despertarlo en por medio de una sencilla meditación ýoguica taoísta denominada respiración hara.

Puede practicarse de pie, sentando, tumbado, o en una serie que abarque las tres posiciones. Se puede usar cualquier posición de las manos que resulte cómoda, siendo fundamental que tanto los brazos como el resto del cuerpo estén relajados.

Para saber más sobre posturas de meditación y relajación pueden consultar el artículo de este blog "Pautas básicas de la relajación", publicado en diciembre de 2015.

Ahora, en la posición que hayas escogido, cierra los ojos para evitar dirigir el ki al exterior o ser distraído, y comienza a respirar lentamente expandiendo el pecho. Nota como se expanden los espacios entre las costillas al inhalar y luego exhala todo el aire. Tras una par de minutos, comienza a respirar más profundamente, centrando la atención el el hara.

Ponlo en práctica:


En este proceso meditativo tan básico, observaremos inevitablemente cómo nos libreamos de las tensiones físicas y emocionales que nos han impedido la absorción completa y el uso, tanto de la respiración como del ki. Con este ejercicio de respiración podemos relajar la tensión de nuestros órganos internos, que pueden estar tan tensos como nuestra musculatura.

1. Inhalar por la nariz: apoya la punta de la lengua en el paladar (para conectar la parte forntal y trasera del canal central de energía) e inhala suavemente, contando hasta 5 e imaginando o visualizando como la energía o ki desciende con la respiración llenando el hara. Nota como los pulmones se expanden hacia abajo al descender el diafragma, y como el abdomen se eleva y se expande hacia fuera.

2. Sostener el aire: tras la inhalación, mantén el ki en el hara contando hasta 5 con lentitud, Esto permite que la energía concentrada en el hara se acumule y se caliente. No debes sentir tensión física durante esta parte del ejercicio, simplemente dirige tu atención al hara y mantenla imaginando al ki acumulándose y desarrollando este centro.
Si te resulta muy difícil mantener el aire, puedes acortar el tiempo a 2 ó 3, o incluso eliminar este paso del ejercicio, para incluirlo cuando hayas adquirido un cierto entrenamiento en la práctica de la respiración.

3. Exhalar por la boca contrayendo el hara: la atención debe seguir concentrada en el hara, como si la consciencia se estuviera trasladando de la cabeza hacia el bajo abdomen. Despega la lengua del paladar y exhala lenta y suavemente por la boca, contando mentalmente hasta 5, mientras que contraes el abdomen para exhalar completamente el aire.

Puedes colocar las manos sobre el punto del hara, para notar como suben y bajan las manos a medida que exhalas e inhalas, e incluso puedes llegar a percibir el calor sobre esta zona a medida que vas profundizando en la respiración.

Mantén un ritmo constante, sin dejar pausas entre la inspiración y la espiración; cuando hayas logrado alcanzar el ritmo, puedes dejar de contar mentalmente hasta cinco, si así lo deseas. Mantén esta meditación por el tiempo que estimes oportuno, aunque es recomendable practicarla entre 15 y 20 minutos, al menos dos veces a la semana.

Después de esta meditación uno se siente generalmente en paz y con una sensación de frescura y felicidad; sin embargo, es posible que tras las primeras meditaciones uno se sienta un poco intranquilo o incluso malhumorado. Esto se debe a que se está expulsando el ki estancado que estaba encerrado en la estructura física y cuando se libera se experimenta a un nivel más consciente, mientras que antes se experimentaba a un nivel más subconsciente.

Tanto la expulsión como el desarrollo son necesarios, no se puede crecer sin dejarse ir.

miércoles, 26 de abril de 2017

El Ayurveda un nuevo enfoque en el tratamiento de la celulitis

Imagen relacionadaEl fenómeno de “colchón”, aspecto básico de la celulitis, es prácticamente inapreciable en el hombre, debido a la disposición de sus células grasas (verticales y separadas por tabiques en las mujeres y entrecruzadas en los hombres). Este hecho, sumado a la mayor laxitud y delgadez de la dermis femenina, permite que durante la hipertrofia de la célula grasa y su migración a la superficie, sean perceptibles las sensaciones de rugosidad y granulosidad de la superficie celulítica.

Por otro lado, el análisis microscópico del tejido celulítico demuestra distensión de los vasos linfáticos y disminución de las fibras elásticas que dan firmeza a la piel.
Dada la diferencia tisular entre hombres y mujeres, la prevalencia de esta afección es de un hombre frente a nueve mujeres, siendo así que la celulitis en un hombre puede ser indicativo de una deficiencia de testosterona.

No obstante, dado que el número y tamaño de los adipocitos de una persona está considerablemente determinado por el estado nutricional prenatal de la madre, muchas personas tienen una predisposición importante a la celulitis. Si bien este hecho puede comunicar un inevitable padecimiento de la misma, no por ello puede dejar de ser efectivo un tratamiento que, si bien no erradica definitivamente la celulitis, mejorará la salud del tejido y le aportará un aspecto más lozano.


Imagen relacionadaMás allá del aspecto estético de la celulitis, no se debe omitir su etiología de carácter clínico, ya que toda manifestación cutánea visible tiene su origen en una alteración fisiológica de carácter multifactorial, implicando al sistema endocrino, circulatorio y digestivo-metabólico. 
Esto se traduce en la necesidad de realizar un exámen no sólo morfológico o del estado del tejido, sino de las particularidades fisiológicas de cada persona. En este sentido, la ciencia del Ayurveda con su concepto holístico (visión global del individuo) puede servir de guía a la personalización del tratamiento una vez determinado el dosha de cada paciente.


El Ayurveda tiene su origen en la tradición védico de la India, la más antigua de conocimiento de la historia de la humanidad. La verdadera belleza es la expresión externa de la armonía y el equilibrio interno. En este sentido, el Ayurveda cuenta con más de 20 métodos diferentes para restaurar y mantener el equilibrio de mente, cuerpo y medio ambiente. Éstos han sido probados durante siglos y carecen de efectos colaterales dañinos, no interfieren con otro tipo de medicinas y son muy efectivos.


Los Doshas o principios constitucionales

Nuestros cuerpos están hechos de los mismos elementos esenciales que encontramos en la naturaleza: espacio, aire, fuego, agua y tierra. Según el Ayurveda, cada persona por naturaleza tiene un dosha o tipo constitucional, o una combinación de dos de ellos o de los tres:

VATA: regulado por el aire y el espacio. La persona de esta constitución suele ser de complexión pequeña, con tendencia a la delgadez creativa y muy sensible al frio. Con tendencia a preocuparse y padecer insomnio cuando se desequilibra. Muestra hiperactividad del Sistema Nervioso Simpático, lo que altera su función hormonal, digestiva y excretora.
En caso de presentar celulitis, afectará principalmente a muslos y caderas. Produce una piel seca, con tendencia a la flacidez y desvitalización.
Recomendada una dieta rica en agua, con comidas calientes, tanto dulces como saladas. El Yoga y Tai Chi son las actividades físicas recomendadas, ya que regulan el Sistema Nervioso.


Resultado de imagen de ayurveda doshasPITTA: regulada por el agua y el fuego. De complexión mediana, apasionada y calurosa. Con tendencia a la agresividad cuando se desequilibra. Tiene una gran actividad metabólica y circulatoria; el estasis sanguíneo y una deficiente función depurativa hepática, suelen ser la causa de la celulitis, centrada en la zona del trocánter y el glúteo. Produce una piel sensible, irritable, con tendencia al enrojecimiento.
La dieta recomendada en este caso es más bien refrescante y de sabores dulces y amargos (verduras ricas en folatos y fitoterapia con acción drenadora hepática). Actividad física moderada, combinando ejercicio aeróbico y anaeróbico.


KAPHA: regulada por la tierra y el agua. De complexión fuerte, estable y cariñosa. Con tendencia a la depresión y a la apatía cuando se desequilibra, en los predomina la función anabólica, con tendencia la obesidad.
Fisiológicamente tienen una marcada tendencia a la congestión, producida por el exceso de flema o mucosidad, tendiendo su principal manifestación en el tejido linfático. El tipo de celulitis más común en su caso afecta a la totalidad de las extremidades inferiores, glúteos, abdomen, brazos y generalmente es de tipo blando y fría al tacto. Proporciona una piel suave, lubricada y con tendencia a la grasa.
Su dieta debe ser seca, caliente, especiada y su actividad física diaria y fundamentalmente aeróbica.


Cada célula de nuestro cuerpo contiene estos tres principios. Para vivir, nuestro cuerpo necesita movimiento que le permita respirar, hacer circular la sangre y enviar impulsos nerviosos (VATA); debe tener metabolismo que procese aire, el agua y el alimento por todos los sistemas (PITTA); y debe tener estructura para mantener unidas las células y formar los músculos, tendones, huesos y grasa (KAPHA).


Resultado de imagen de ayurveda doshasLos doshas son la clave de nuestras características físicas y mentales. Ninguna es mejor ni peor, sólo debemos saber cuál predomina en nosotros y comprenderemos porqué uno engorda comiendo muy poco y otro no, porqué uno tiene que abrigarse mucho en invierno y otro va en mangas de camisa o porqué a uno le gusta lo dulce y a otro lo picante.

Para conocer el dosha, el Ayurveda ofrece muchos métodos, pero el más preciso y completo es a través de la lectura del pulso ayurvédico o Nadi Vigyam. Otros métodos son el exámen de la lengua, los ojos, labios, cara y uñas y, sobre todo, la observación directa de las características físicas, mentales, emocionales y conductuales de la persona.

lunes, 4 de abril de 2016

REFLEXOLOGÍA PODAL TAILANDESA



En este post, quisiera hacer una breve introducción a la reflexología podal, ahondando un poco más en la técnica tailandesa, que es la que yo practico, y que tiene unos principios ligeramente diferentes a la reflexología tradicional occidental aunque, como veremos, ambas tienen varios puntos comunes.

Una de las principales diferencias, es que en el masaje tailandés de pies, no sólo se trabaja con los pies sino también con la parte baja de las piernas. De acuerdo con las filosofías orientales, este masaje estimula los órganos del cuerpo a través de los puntos reflejos de los pies y las líneas energéticas (líneas Sen) del pie y la pierna; además consigue equilibrar y armonizar la energía en el cuerpo, lo que ayudará a mantener un estado saludable generalizado.

Aquí se pone atención, más que al estudio de los puntos reflejos del pie para conocer el estado de los órganos, al propio masaje, tratando de promover un estado de bienestar general, aportando una sensación refrescante, revitalizante, que promueve la circulación sanguínea, linfática y energética y que además relaja en profundidad.

Este masaje se puede trabajar con el cliente sentado en un sillón o tumbado en una camilla y para realizarlo se emplean tanto las manos del masajista como un stick de masaje para estimular los puntos reflejos del pie y las líneas de la pierna, aunque también se puede realizar esta estimulación sin stick. 
También se emplean cremas, aceites de masaje y bálsamos (por ejemplo bálsamo de tigre), con lo que, no solo estimularemos el cuerpo internamente a través de los pases de masaje, sino que también hidratamos y nutrimos la piel, dejando una agradable sensación de suavidad y ligereza en los pies y las piernas.

Si sufres de piernas cansadas, circulación lenta, sequedad en la piel, dolores o entumecimiento en los pies o las piernas, etcétera, este masaje te aportará un gran alivio. 
Por descontado, que esta sensación de bienestar se trasladará a todo tu cuerpo y tu mente y sentirás tu energía restaurada y una agradable sensación de revitalización y puedes recurrir a ella como tratamiento de apoyo a otros tratamientos médicos, no sólo en los casos anteriores, sino también para trabajar desórdenes digestivos y abdominales, dolores de espalda, patologías cardíacas, estrés emocional, dolores articulares, tensión generalizada, etc.

Ante todo señalar que, ya sea que optes por la reflexología podal occidental o por el masaje tailandés, en caso de sufrir una patología, debes consultar siempre previamente con tu médico, ya que ellos son los que deben diagnosticar.

No lo dudes, pruébalo y juzga tu mism@


Un acercamiento a la reflexología podal


Tanto la reflexología podal occidental como la tailandesa, se fundamentan en el trabajo sobre las plantas de los pies y las manos con el fin de conseguir una estimulación de las gándulas y órganos del resto del cuerpo, así como del Sistema Nervioso, y un restablecimiento del equilibrio físico y energético a través de dicha estimulación. 

A través de la reflexología, no sólo se logra restablecer y equilibrar el flujo de energía, sino que también se consigue eliminar los bloqueos en los flujos corporales (sangre y linfa) y un equilibrio y normalización en los mismos, evitando así la sedimentación y mejorando la oxigenación de los tejidos y eliminación de sustancias de desecho a través de las circulación linfática y venosa.


Por otro lado, la habilidad, dedicación y personalidad del masajista son elementos muy importantes para que el masaje resulte efectivo. Sentir el contacto de otra persona es muy significativo y terapéutico en sí mismo y ha demostrado ser un método válido para aliviar ciertas dolencias. 

Pensemos en el poder de las manos de transmitir sensaciones, calor o incluso sentimientos; si este contacto se recibe en los pies, se produce una sensación de relajación probablemente mayor que si se aplica sobre otra parte del cuerpo.


En cada pie, existen 7.200 terminaciones nerviosas que tienen interconexiones, a través del cerebro y la médula espinal, con todas las zonas del cuerpo. Esto sin duda, va a influir en el flujo de energía de todo el organismo.
La presión aplicada sobre estas terminaciones nerviosas produce una estimulación en el Sistema Nervioso Periférico, que es interpretado el Sistema Nerviosos Central y que a su vez genera una respuesta motora que afecta al órgano/s correspondiente.


Otro enfoque más pseudo-científico (de origen oriental) sugiere que el cuerpo tiene canales por los que fluye la energía y que cualquier bloqueo o estancamiento en éstos puede producir malestar, dolencias o incluso enfermedad. En los pies pueden sentirse estos bloqueos como bultos, y masajeando éstos pueden desaparecer los bloqueos y con ello el malestar.

El masaje tailandés sigue esta teoría y, además de trabajar los puntos reflejos de los pies, trabaja las líneas de energía de la pierna, para facilitar el flujo hacia arriba y por todo el cuerpo. Por tanto, más que esperar que la estimulación de los puntos del pie fluya hacia el cuerpo, se ayuda activamente a la corriente de energía a ascender por las piernas a través de estas líneas energéticas.

El masaje tradicional tailandés tiene su origen en el masaje Ayurveda indio, aunque también tiene influencia china, lo que se pone de manifiesto cuando observamos los mapas de los puntos reflejos, que son casi idénticos.
Los mapas reflejos se han representado durante siglos por diferentes culturas y escuelas y, si bien el cierto que estas diferencias pueden convertirse en una preocupación y motivo de discusión para algunos terapeutas, lo cierto es que todos estos mapas presentan más similitudes que diferencias.




Qué es la reflexología 



Según la definición de Dwight C. Byers (sobrino de Eunice Ingham, fundadora de la reflexología podal, el Instituto Nacional de Reflexología y el Instituto Internacional de Reflexología) "la reflexología es una ciencia que se basa en el principio de que existen zonas reflejas en los pies y las manos, que se corresponden con todas las glándulas, órganos y partes del cuerpo"

Entre los efectos más destacados de la reflexología, señala tres:

1. Libera el estrés y la tensión: alrededor del 75% de las enfermedades se pueden atribuir al estrés, que afecta a varios sistemas del cuerpo en mayor o menor medida; por ejemplo cardiopatías o problemas vasculares, gastrointestinales, palpitaciones, sudoración excesiva, cefaleas, anorexia, etc.

2. Mejora la circulación y estimula el Sistema Nervioso: el aporte de sangre a los órganos es fundamental para su correcto funcionamiento. A su vez, todos los órganos reciben instrucciones del Sistema Nerviosos, con una intrincada red de terminaciones nerviosas que conducen los impulsos y comunican el Sistema Nervioso con el resto del organismo.

3. Ayuda al cuerpo a conseguir la homeostasis o estado de equilibrio y armonía:  tanto si una glándula u órgano se encuentra en un estado hiperactivo, como si están por debajo de su nivel normal de actividad. La reflexología ayuda a recuperar los niveles normales o adecuados de funcionamiento y nunca va más allá de sus límites de equilibrio natural.





Las zonas reflejas o líneas energéticas



En reflexología podal se habla de diez líneas reflejas o zonas energéticas, una por cada dedo de cada mano y cada pie, siendo que la zona uno (1) comienza en los pulgares de la mano y de los pies y ocupa toda la longitud del cuerpo, desde la parte alta de la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies y abarca todos los órganos por los que pasa.
A su vez, en el dedo gordo hay cinco (5) zonas, puesto que representa la mitad de la cabeza.


En la cultura oriental se habla de unos canales invisibles que permiten que la energía circule por todo el cuerpo. En la India, a esta energía se le llama Prana y a los canales energéticos se los conoce como Nadis. En China llaman Qi a la energía y Meridianos a los canales por los que fluye. En Tailandia la energía se conoce como Ion y líneas Sen a los canales por los que fluye.

Todas estas culturas, tomando como base la afirmación del budismo, sugieren que hay 72.000 canales de energía, y curiosamente en la reflexología occidental se habla de 7.200 terminaciones nerviosas en cada pie.

También, al igual que la reflexología occidental, el sistema tailandés considera que hay diez líneas energéticas (líneas Sen) principales, conocidas como Sen Prathan Sip, fruto de una gran labor de investigación de Harald Brust (conocido como Asokananda o Ashoko).





De estas diez líneas, en el masaje tailandés de pies se trabajan seis líneas Sen:


- Sen Sumana: desde el borde 
interno del dedo gordo del pie, continúa por el arco del pie, rodeando el talón y ascendiendo por la parte trasera de la pierna, desde el tendón de aquiles. Se corresponde con el nadi Sushumma (ayuveda) y los vasos Gobernantes y Conceptuales (medicina china). Es la línea principal de energía.

- Sen Ittha : está en la parte izquierda del cuerpo y se considera que tiene cualidades femeninas. Discurre desde la parte externa de dedo meñique del pie y el canto externo y asciende, rodeando el tobillo, por los peroneos. Se corresponde con el nadi Ida (ayurveda). En caso de trabajar con una mujer, el masaje debería comenzar por la pierna izquierda.

- Sen Pingkala: sigue el mismo recorrido que sen Ittha, pero por la parte derecha del cuerpo y se le atribuyen cualidades masculinas. Se corresponde con el nadi Pingala. En el caso de trabajar con un hombre, se empezará el masaje por la pierna derecha.

- Sen Kalathari: cruza el cuerpo de izquierda a derecha del abfomen y se extiende a nuestros dedos de los pies y de la mano. Este cruce de la línea, permite que la energía circule de una parte del cuerpo a la otra, ayudando a mantener las dos partes en equilibrio y armonía. Se conoce como la línea emocional o psíquica.

- Sen Sahatsarangsi: se encuentra en la parte izquierda del cuerpo. Discurre lateralmente por la planta del pie y el empeine y asciende por la parte lateral de la tibia hasta la rodilla.

- Sen thawari: sen encuentra en la parte derecha, siguiendo el mismo recorrido que Sen Sahatsarangsi. Ambas líneas se trabajan para el dolor de rodilla y entumecimiento de las piernas.





Como todo, también existen ciertas contraindicaciones o casos en los que no se recomienda realizar este masaje, como en el caso de patologías graves que requieran una supervisión médica, tal como hemos indicado al principio. 
En ningún caso realizaremos un masaje de pies si existe un posible embarazo o se encuentra en el primer trimestre de embarazo.
Deberemos ajustar el masaje, evitando estas zonas si existen heridas, quemaduras, yagas, cortes o patologías de la piel como dermatitis localizas, infecciones por hongos o virus (como verrugas), cicatrices recientes, fracturas recientes, venas varicosas o flebitis.

Salvo en el caso del embarazo, en todos los demás casos se puede realizar el masaje tailandés de pies sin ningún problema, como tratamiento adicional a cualquier otra terapia. 

Así que, como ya hemos dicho al principio, no lo dudes y pruébalo. Concierta una cita cuanto antes y disfruta de un agradable y reconstituyente masaje que equilibrará tu cuerpo, tu mente y tu espíritu y  que promoverá un estado de bienestar general.

Os espero

Gracias - Namasté








jueves, 10 de diciembre de 2015

PAUTAS BÁSICAS PARA LA RELAJACIÓN 


Los manuales de medicina definen la relajación como el cese de la contracción activa de un músculo u otro órgano motor. Según Edmund Jacobson, profesor de fisiología de la Universidad de Harvard, la relajación es el estado opuesto a la excitación nerviosa

Afirmaba: “No hay ansiedad o angustia sin hipertonía muscular (aumento de la contracción en reposo, más pronunciada en los músculos de la antigravedad). Sin hipertonía muscular no hay ansiedad o angustia”. A partir de aquí se ha desarrollado un conjunto de observaciones que han venido a demostrar que toda tensión muscular da lugar a una tensión psíquica y viceversa.  


La relajación es un estado normal y natural en el ser humano. Los niños pequeños tienen una tendencia innata a mantenerse relajados y hacen fuerza con alguna parte de su cuerpo solo cuando es necesario. Con el crecimiento, esta tendencia a permanecer relajados va disminuyendo y, al llegar a adultos, nos encontramos muchas veces y por diferentes causas haciendo fuerza en algún lugar del cuerpo sin motivo alguno que lo justifique. Es decir, mantenemos una tensión muscular innecesaria, la mayor parte de las veces no consciente, que acaba convirtiéndose en un hábito que degenera en contracturas. 


Hemos aprendido a mantenernos contraídos y tensos, lo que termina provocando diversos dolores (de cabeza, espalda, cuello, nuca, hombros, etc.) u otros trastornos como la ansiedad, el estrés, la depresión o alteraciones del sueño como bruxismo, insomnio, síndrome de piernas inquietas, etc.


La práctica de la relajación contribuye a invertir el proceso, haciendo que nuestro cuerpo funcione de manera más natural, como en la infancia, dejando de hacer fuerza cuando no es necesario y permaneciendo relajados durante más tiempo.
Resulta, pues, muy recomendable efectuar un entrenamiento en la práctica de la relajación, con el fin de incorporarla como un hábito en nuestras vidas y como punto de partida para una nueva concepción de nuestro cuerpo como fuente de salud.  

Está ampliamente demostrado que la relajación es satisfactoria por sí misma, por lo que se puede practicar por el simple placer de hacerlo y, si por añadidura contribuye a mejorar y prevenir problemas de salud, el beneficio es evidente. Podemos considerar la relajación como sinónimo de equilibrio, un estado de equilibrio interactivo entre nuestro cuerpo y nuestra mente. 



La relajación es una técnica sencilla. Paradójicamente, es en esta sencillez donde radica para muchas personas la principal dificultad de aprender a relajarse. Relajarse consiste en no hacer nada y dejar que la tensión se vaya disipando poco a poco. La relajación es la ausencia de tensión o la manifestación del grado mínimo de tensión adecuado para cada situación. Yacer tumbado de espaldas o sentado son las posturas que proporcionan las mejores probabilidades de lograr una relajación muscular profunda.  



En un ambiente como el nuestro, dirigido fundamentalmente a la consecución de logros personales o a la obtención de bienes materiales, la recomendación de dejarse llevar y no hacer nada puede resultar un poco extraña al principio, e incluso puede suscitar sentimientos de culpabilidad, conscientes o inconscientes. 
  
Desde nuestra más temprana edad nos animan a que estemos haciendo siempre algo: competir, conseguir, realizar, etc. Así pues, la relajación requiere cierta práctica en aquellas personas acostumbradas a estar siempre en continua actividad y a las que el simple pensamiento de no hacer nada les hace sentir culpables. La mayoría de los occidentales están encuadrados en esta categoría. 

No debemos “intentar” relajarnos, tanto la relajación como el sueño se logran mediante un procedimiento indirecto, que consiste en concentrarse en los medios y no en los fines. En lugar de pensar en la relajación e intentar relajarse, lo que debes hacer es centrar tu atención y tomar conciencia clara de lo que se siente al ir liberando la tensión de todos los músculos del cuerpo. La relajación se te presentará de forma indirecta. No es ni más ni menos que la liberación de la tensión y, como verás, realmente es muy simple.

Quienquiera que seas y donde quiera que estés, siempre podrás liberar tu tensión y relajarte. 



ALGUNAS CUESTIONES BÁSICAS Y GENERALES 


La práctica adecuada de la relajación supone el seguimiento de algunas instrucciones simples, pero mínimas, para conseguir unos resultados aceptables.  

Una sesión de relajación se puede llevar a cabo siguiendo las instrucciones de la persona que dirige la práctica, o bien podemos ser nosotros mismos quienes nos vayamos guiando; también podemos recurrir a numerosas secuencias de relajacióndisponibles en internet. 
En cualquiera de los casos, lo que se busca es que, pasado un tiempo de práctica, podamos ser nosotros mismos capaces de relajarnos perfectamente en cualquier momento sin depender de nadie. 



Atuendo y ambiente adecuados 

Sobre todo en las primeras sesiones, es conveniente que nos encontremos los más cómodos posible al disponernos a realizar una sesión de relajación. Para ello, debemos prestar atención al atuendo y el ambiente de la sala. 

Es importante no llevar prendas ajustadas que produzcan molestias o alteren lo más mínimo la circulación de energía, por lo que debemos aflojar cinturones, prendas íntimas, corbatas, etc. 

Por otro lado, la habitación donde se realiza el ejercicio debe ser apacible y tranquila, evitando los ruidos; no debe hacer frío ni calor, sino una temperatura agradable y constante. Tampoco debe haber luz intensa ni foco que incida directamente sobre los ojos; lo más adecuado es una iluminación tenue, sin necesidad de estar completamente a oscuras, salvo preferencias personales. 

Durante el ejercicio de relajación, evitaremos molestias que puedan impedir la concentración necesaria. Por ejemplo, si esperamos una llamada o una visita esto puede interferir el proceso, por lo que es preferible relajarnos cuando no esperemos interrupciones. También es bueno disponer de tiempo suficiente para la sesión. Evitar las prisas es fundamental, por lo que si no tenemos tiempo es preferible demorar la sesión para otro momento más adecuado.   

  

Posición adecuada 

Sentados:  

Apoyar bien la espalda en el respaldo de la silla, sin echar el cuerpo hacia los lados. La cabeza se sitúa de frente, en equilibrio con el cuerpo y sin ladearla. Los brazos descansan sobre los muslos o sobre los brazos del asiento, si los tiene. Las piernas se sitúan en paralelo, flexionadas sin juntar las rodillas. Los pies apoyan bien en el suelo sin estar demasiado juntos ni demasiado separados. Procuraremos no hacer fuerza con ninguna parte del cuerpo, buscando la postura en la que nos sintamos más cómodos. 


Tumbados: 

Podemos hacerlo en la cama o en el suelo. Hay que tener en cuenta que si lo practicamos en la cama tenemos más posibilidades de quedarnos dormidos. En el suelo, se recomienda colocar una colchoneta de ejercicio, una manta o una alfombra que nos proteja del frío del suelo.  


Nos tendemos boca arriba con la espalda recta, en posición horizontal, con los brazos reposando a lo largo del cuerpo, con las palmas hacia arriba, las piernas extendidas en paralelo y los pies ligeramente separados, dejándolos caer hacia los lados. Si estamos tapados, es conveniente no tener un peso excesivo encima que nos pueda producir incomodidad, sobre todo en la zona de los pies. 

La cabeza se coloca recta, evitando ladearla, aunque siempre buscaremos la posición que nos resulte más cómoda y que puede tener ligeras variaciones de unas personas a otras. Los ojos permanecen cerrados, sin apretar los párpados, la frente lisa, boca cerrada de forma natural sin apretar los dientes ni los labios y con la lengua descansando en la base de la boca con la punta rozando los incisivos inferiores. 


Momento idóneo para relajarse 

El mejor momento para relajarse es distinto para cada persona, con lo que las preferencias personales marcan el momento adecuado, que además puede variar a lo largo del tiempo, por lo que es difícil generalizar. 

De todas formas hay períodos a lo largo del día en los que practicar la relajación es recomendable, ya que casi siempre se obtienen resultados positivos. Por la mañana, nada más despertarnos, es una excelente ocasión ya que la mente está predispuesta a ello al encontrarse prácticamente en blanco, aunque corremos el riesgo de quedarnos dormidos. De noche, antes de dormirnos, también es un momento adecuado, ya que el ejercicio induce al sueño. 
No es recomendable practicar la relajación cuando tenemos el estómago lleno ya que podríamos quedarnos dormidos. Tampoco si tenemos sensación de hambre o sed,  
ganas de ir al baño o si tenemos prisa por salir, ya que todos estos aspectos dificultan la concentración. 

Por supuesto, un momento siempre recomendado es cuando estamos bajo una situación de ansiedad o temor ya que la relajación contribuye a disminuir estos estados. 

Si fuera posible, es bueno hacer los ejercicios de relajación siempre en el mismo momento del día y a la misma hora; de esta manera generamos una rutina que poco a poco se fortalecerá como hábito de conducta que hará más sencilla la relajación, por estar predispuestos cuerpo y mente. 


Para conseguir resultados con cualquier cosa es necesario practicar. Una vez bien aprendidos los aspectos fundamentales, el siguiente paso es practicar para depurar la práctica y obtener un mayor rendimiento de su aplicación. Hay que convertir la relajación en un hábito de vida, de igual modo que nos lavamos todos los días. 


Cuánto tiempo dedicar 

En los primeros pasos del aprendizaje son suficientes una o dos sesiones diarias. Hay un mínimo, pero no un máximo, de tiempo de dedicación recomendado.  

La duración de un ejercicio es muy variable y depende de muchas circunstancias. Al comienzo lo más adecuado son sesiones de 15 a 20 minutos. Posteriormente, una vez dominada la técnica, entran en juego las preferencias personales y habrá quien con unos minutos consiga relajarse y quien esté 20, 30 ó 40 minutos, incluso varias horas, como en el caso de algunos practicantes de meditación. 


Entrada y salida de la relajación 

Para entrar en el estado de relajación, una vez con el cuerpo en posición, lo repasamos mentalmente de arriba abajo, tratando de no hacer fuerza con ninguna parte del cuerpo y dejando los músculos lo más sueltos posible. 

Lo más acertado es seguir una secuencia de relajación empezando por las manos y brazos, teniendo en cuenta que en nuestras actividades conscientes los utilizamos mucho, y  pasando luego a los pies para ir subiendo hasta la cabeza, aunque podemos realizarlo al revés y el resultado sería el mismo. 
En el cuello y los hombros suele acumularse mayor tensión, por lo que es conveniente entretenerse un poco más en ellos durante la sesión, procurando que se aflojen todo lo posible. 

Una vez que hemos aflojado nuestro cuerpo paso a paso, procedemos a aumentar el grado de relajación mediante instrucciones precisas, sugestión o técnicas de imaginación que veremos más adelante. 


Para salir del estado de relajación es suficiente con mover un poco las manos y los pies, comenzar a tomar conciencia de nuevo de nuestro cuerpo, respirar profundamente y abrir los ojos a continuación. 
También se puede salir contando mentalmente de 1 a 3, o de 1 a 5, haciendo alguna respiración profunda en el recorrido. 

Es aconsejable, antes de proceder a salir del estado, darse instrucciones de bienestar, como por ejemplo decirse “al abrir los ojos me en encuentro en perfecto estado de salud física, mental y espiritual”. 

Nunca salir de golpe, abriendo los ojos rápidamente y levantándonos sin concederle al cuerpo unos instantes para acomodarse del estado de relajación al de vigilia, ya que podría producirse alguna pequeña alteración de la coordinación corporal o un ligero mareo. 




Con estas pautas básicas, ya puedes empezar a poner en práctica este hábito tan saludable y comenzar a convertirte en el propio promotor de tu salud a nivel mental, emocional y espiritual. Nadie mejor que tú mism@ para cuidarte y tomar el control. ¡Ya no tienes excusas!

Namasté

Autor: María Sáez Carramolino